No hay plan
No hay plan, sólo pose. El presidente que prometió terapia de shock admitió en TV que no hay plan para mejorar el bolsillo de la gente.
“¿Qué quiere que lo emita? Va a tener menos… No lo resuelvo imprimiendo papelitos”, respondió en A24 cuando Eduardo Feinmann le planteó “la falta de dinero en la gente”.
Donde debería haber programa, hubo maquillaje cambiario antes de las legislativas. El Banco Central realizó su mayor venta diaria de dólares en casi seis años, US$678 millones el 19 de septiembre. En dos meses el esfuerzo rondó los US$7.4 mil millones para sostener la paridad.
En seguridad pública, copió lo peor del guion estadounidense. El Decreto 397/2025 restableció una “autorización especial” que permite a civiles adquirir y tener armas semiautomáticas. La letra del decreto está en el Boletín Oficial. En una sociedad con memoria viva del terrorismo de Estado, es temerario.
La evidencia empírica es consistente. Tras derogar la licencia de “permit-to-purchase” en Misuri, los homicidios con arma de fuego subieron alrededor de 23% y los asesinatos totales 16%. Las leyes de “right to carry” elevan el crimen violento 13–15% a diez años. Las prohibiciones de cargadores de alta capacidad se asocian con menos tiroteos de alta letalidad y menos muertos. Pasar de regímenes permisivos a restrictivos reduce aproximadamente 20% la mortalidad por arma de fuego.
El contexto regional agrava el riesgo. Las Américas cargan con la tasa de homicidios más alta del mundo y con la mayor participación de armas de fuego como mecanismo de muerte. Exportar la laxitud estadounidense no acerca resultados europeos, nos aleja de ellos.
Además, la crueldad tiene género. En Davos, el presidente cuestionó la categoría de “femicidio”, afirmando que llamarlo así implica penas más graves “sólo por el sexo de la víctima”; luego su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura del Código Penal. Mientras tanto, la propia Corte Suprema registró 247 víctimas letales de violencia de género en 2024, 228 femicidios directos y 19 vinculados. Negar la categoría no borra el patrón; legislar contra la evidencia tampoco.
Al ampliar el acceso civil a armamento de alta capacidad en un país donde ya existen femicidios medidos por la Justicia, no se protege la libertad; se acelera la letalidad. La literatura de salud pública es tajante sobre riesgo en violencia de pareja cuando hay armas y sobre el efecto reductor de normas que restringen la tenencia a agresores.
Donde debería haber política industrial, hay foto y marketing. El gobierno anunció un mega data center en Patagonia por US$25 mil millones con OpenAI. Sur Energy lideraría energía e infraestructura y armaría un consorcio. OpenAI sería potencial comprador más adelante. Lo real hoy es una carta de intención, pero la lectura crítica más sólida subraya lo obvio: Sur Energy es pequeña y sin credenciales visibles para una instalación de 500 MW. El hub de IA que promociona el Gobierno depende de atraer talento que hoy emigra o trabaja remoto para el exterior y que difícilmente genere mucho empleo local estable en el corto plazo.
En ciencia y estrategia, se rompen acuerdos de una década con China para aplaudir en Washington. El gobierno suspendió el radiotelescopio argentino-chino en San Juan. Incluso actores locales dijeron no haber recibido notificación formal mientras circulaba el anuncio.
En trabajo, otra vez el atajo. Tras los traspiés judiciales y el rechazo del Senado al mega-DNU, la nueva avanzada propone jornadas de hasta 12 horas y modificaciones en despidos y feriados. No hay evidencia de que alargar jornadas en una economía de bajos salarios mejore productividad; sí la hay de que fatiga y accidentes suben.
El hilo conductor no es coraje para reformar. Es espectáculo por encima de sustancia. Sin plan inmediato para los hogares.
Donde debería haber diseño, hay dependencia. Donde debería haber protección de la vida, hay más armas. Donde debería haber industria, hay notas de prensa. Y donde debería haber salarios reales en alza, hay retórica y pobreza.
Milei ya lo admitió. No hay plan. Sólo fotos, rezos y sacrificios humanos en el altar de Santa Motosierra.